
La basquetbolista fue reclutada por Archbishop Riordan High School de San Francisco y ahora persigue el sueño de llegar al basquetbol universitario de la NCAA
Daniel Coronado / El Heraldo de Chihuahua
Con tan solo 14 años y un mundo de sueños por delante, la basquetbolista chihuahuense Ashley Nicole Valenzuela Acosta dejó atrás su tierra para emprender una nueva aventura en Estados Unidos, donde ya comenzó a escribir un nuevo capítulo de su historia deportiva al incorporarse a Archbishop Riordan High School, institución de San Francisco que la reclutó para continuar con su desarrollo académico y deportivo.
La noticia llegó desde Las Vegas hasta Chihuahua a través de una pantalla. A mediados de julio, Ashley Nicole Valenzuela Acosta disputaba el Hype Her Hoops Nationals cuando, después de uno de sus primeros encuentros, un entrenador de San Francisco se acercó al estratega que dirigía a la joven chihuahuense. Quería conocer a sus padres. Le interesaba que Ashley fuera a estudiar y jugar basquetbol en Estados Unidos. Sus papás no habían podido acompañarla al torneo, por lo que fue la propia Nicole quien, mediante una videollamada, les contó que algo importante acababa de suceder.
Del otro lado de la pantalla estaban la emoción y también las dudas propias de una decisión que podía cambiar el rumbo de su carrera. El entrenador pertenecía a Archbishop Riordan High School, institución ubicada en San Francisco, California, y después de aquel primer acercamiento comenzó el contacto con la familia. Les explicó el proyecto académico y deportivo de la escuela y, con la información sobre la mesa, llegó el momento de tomar una decisión que involucraba mucho más que el basquetbol.
Una tarde, Ashley se reunió con sus padres y sus abuelos, quienes han sido parte fundamental de su camino y quienes principalmente la han acompañado a sus diferentes torneos y compromisos deportivos. Entre todos analizaron la oportunidad y entendieron que era el momento de apostar por su crecimiento. “Decidimos entre todos que era una muy buena oportunidad y que podíamos hacer el esfuerzo para que ella siguiera creciendo académica y deportivamente”, relató su madre.
Para Ashley, la noticia llegó acompañada de una mezcla de sentimientos. Estaba emocionada, pero también nerviosa ante la idea de dejar parte de su entorno para comenzar una nueva etapa. Para sus padres, en cambio, predominó la alegría y un orgullo enorme. No solamente porque su hija había sido observada desde otro país, sino porque estaba cumpliendo una meta que ella misma se había propuesto: estudiar en Estados Unidos mientras continúa desarrollándose como basquetbolista.
El sueño, sin embargo, no comenzó en una cancha de San Francisco. Ashley tuvo sus primeros acercamientos al deporte desde mucho antes. A los cinco meses comenzó a practicar distintas disciplinas y durante su infancia pasó por natación, ballet, jazz, hip hop, gimnasia y tae kwondo. Fue precisamente en esta última disciplina donde permaneció desde los tres hasta los 10 años. Desde pequeña quería jugar basquetbol, pero decidió esperar hasta presentar su examen para cinta negra en tae kwondo. Una vez cumplido ese objetivo, tomó el balón y comenzó una historia diferente.
Sus primeros pasos en el basquetbol fueron con el profesor Chuy, en el Club Potras, donde permaneció durante dos años. En ese periodo consiguió ser seleccionada estatal y regional, además de formar parte de la primera generación del programa Mi Sueño Olímpico, experiencia que la llevó a Brasil durante el verano de 2024. Posteriormente, durante los últimos dos años, continuó su formación en el Club Pumas bajo las órdenes de la entrenadora Dora Irma Meza, acumulando experiencias que poco a poco ampliaron el tamaño de sus sueños.
El crecimiento también comenzó a llevarla fuera de México. En abril de 2025 viajó a España como invitada de una selección del estado de Chiapas y durante el verano de ese mismo año acudió a Argentina como integrante de la selección de Mi Sueño Olímpico, generación 02.
Ese mismo 2025 conquistó el campeonato nacional Ademeba U13 con la Selección de Chihuahua, torneo en el que fue reconocida como jugadora revelación. En el verano de este año recibió además el llamado a una preselección nacional y acudió a San Antonio, Texas, mientras continuaba participando en torneos tanto en México como en Estados Unidos, incluso enfrentándose a jugadoras de las categorías 2011 y 2010.
Ahora, a sus 14 años, Ashley Nicole está frente a un nuevo desafío. Archbishop Riordan High School será el escenario de la siguiente etapa de una carrera que comenzó cuando era apenas una niña y que la ha llevado a cruzar fronteras detrás de un balón. Sus padres tienen claro el propósito que quieren para ella: estabilidad, educación y la libertad de seguir persiguiendo sus sueños.
Ashley, por su parte, ya mira todavía más lejos. Entre sus objetivos está llegar al basquetbol universitario y algún día jugar para UCLA o LSU. La meta es grande, pero también lo ha sido el camino que la llevó hasta aquí: desde aquellas primeras disciplinas de su infancia, pasando por las canchas de Chihuahua y los torneos internacionales, hasta aquella videollamada desde Las Vegas que anunció que el siguiente capítulo de su historia se escribiría en Estados Unidos.





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