
El educador jubilado transitó como estudiante, profesor y subdirector dentro del plantel emblemático en distintas etapas
Abraham Holguín
Con 40 años de servicio y una trayectoria que lo llevó de las aulas rurales a la subdirección de la Escuela Secundaria Federal de Parral, donde fue alumno, docente y directivo durante más de tres décadas, el profesor Gerardo Urbina Villela recuerda esa etapa con satisfacción de haber contribuido a la formación de miles de estudiantes y al fortalecimiento de una institución que hoy cumple 85 años de historia.
Egresado de la Escuela Normal Experimental como maestro de educación primaria, Urbina Villela continuó su preparación profesional en la Escuela Normal Superior José E. Medrano, donde obtuvo la licenciatura en Ciencias Naturales, y posteriormente cursó una maestría en Educación en la Universidad Pedagógica Nacional. Sus primeros años de servicio transcurrieron en el medio rural, en el municipio de Zaragoza, para después trabajar en Santa Bárbara y finalmente establecerse en Parral.
En 1995 se incorporó a la Escuela Secundaria Federal como maestro de Ciencias Naturales y ayudante de laboratorio. Durante 16 años frente a grupo impartió asignaturas como Introducción a la Química, Biología, Física, Química y Matemáticas, en los turnos matutino y vespertino. A la par, participó en cursos de actualización para responder a los cambios en los planes y programas educativos.
Su relación con la institución adquirió un significado especial cuando, después de concursar por una clave de subdirección, inició una breve etapa en la secundaria federal Benemérito de las Américas, en Camargo. Seis meses después regresó a Parral y, en febrero de 2009, asumió la subdirección del turno matutino, bajo la dirección de la maestra Margarita Corral Chavira. Para entonces, volvía a la escuela de la que había egresado como parte de la generación 1976-1979.
Uno de los mayores retos de esa etapa fue recuperar la matrícula escolar, luego de que la institución perdiera grupos durante años anteriores. Junto con el equipo docente y directivo, trabajó para volver a proyectar la escuela ante la sociedad, esfuerzo que permitió recuperar al alumnado entre 2009 y 2010, hasta alcanzar nuevamente 18 grupos en el turno matutino y otros 18 en el vespertino. Para Urbina Villela, mantener ese reconocimiento ante la comunidad representó uno de los logros más significativos de su trayectoria.
Jubilación tras cuatro décadas de labor magisterial
Después de más de 13 años como subdirector, concursó por una dirección y obtuvo la plaza en la comunidad de Turuachi, municipio de Guadalupe y Calvo, donde trabajó de septiembre de 2020 a septiembre de 2023. En esa última etapa comenzó a preparar su retiro, pues ya acumulaba cuatro décadas de servicio. Finalmente, en octubre de 2023 inició su jubilación, agradecido por haber concluido su carrera en condiciones físicas y mentales que le permitieron afrontar los cambios y desafíos del sistema educativo.
Entre las satisfacciones que conserva, destaca el reencuentro con antiguos alumnos que, con el paso de los años, se convirtieron en médicos, abogados, ingenieros, deportistas y profesionistas de distintas áreas. Escuchar que lo reconocen y le dicen “¿se acuerda de mí, profe?” es, asegura, una de las mayores recompensas de la docencia. También recuerda con orgullo haber vivido distintas etapas de la Secundaria Federal, primero como estudiante, después como maestro y finalmente como directivo, en una institución a la que dedicó alrededor de 30 años de trabajo.
Al dirigirse a las nuevas generaciones de docentes, consideró necesario recuperar el valor y la autoridad del magisterio dentro de la sociedad, mediante una mayor participación de las autoridades educativas y sindicales.
Asimismo, llamó a las instituciones formadoras de maestros a fortalecer la enseñanza de la ética, la pedagogía y la didáctica, y pidió a quienes se preparan para ejercer esta profesión asumirla con vocación, compromiso y responsabilidad. Para Urbina Villela, la docencia no debe verse únicamente como una oportunidad laboral, sino como una tarea que exige entrega y disposición para contribuir a la formación de los estudiantes.





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