La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

A escasas horas de que comience el tercer partido de los cuartos de final del Campeonato Estatal entre los Mineros y los Indios, del otro lado de la frontera, por el Libre, por el de Zaragoza, por Santa Teresa, por Tornillo, gran cantidad de paisanos oriundos de la región sur del estado se alistan para pasar la frontera para apoyar a los Mineros.

En el pasado siempre nos cautivó las historias de parralenses, santabarbarinos, valleros, auríferos que, desde Denver, Los Ángeles, Phoenix, Dallas, inclusive conocimos casos que bajaban desde Chicago a presenciar partidos de los Mineros cuando visitaban a los Indios en la primera frontera del país.

De aquellas historias que cuentan cuando no había internet, de paisanos que compraban tarjetas pre pago para llamar internacionalmente, iban al teléfono de la esquina, permanecían parados, dos, tres horas, le hablaban a un pariente, al hermano, a la esposa, al hijo, a la Mama para que les pusieran en la bocina la transmisión por radio y entre entradas, se ponían a platicar las incidencias familiares.

Hoy hay tecnología que nos permite ver a los Mineros, el Estatal por redes sociales, hay radio satelital, que con una simple aplicación puedes acceder a todas las estaciones del mundo, pero aun así no hay como el cine en una pantalla, no hay como la pelota caliente en una grada de cemento, de aluminio, en una butaca de madera, de fierro, de plástico.

Ahora como residente de El Paso, nos hemos percatado que hay un gran número de conocidos que viven en el antiguo Paso del Norte que también visitan Juárez al béisbol, su principal obstáculo o pretexto para no hacerlo, es el regreso, permanecer cuatro o más horas viviendo las incidencias del partido no es problema, la angustia comienza cuando se acaban las emociones, agréguele dos o tres horas de línea en el puente, que el partido se acaba a las once, doce, que a tu casa en El Paso, llegas a las dos, tres de la mañana, además al otro día trabajas y aun así están al pie del cañón: “Vamos Mineros Duro!”.

O para evitar la línea de regreso, dejan su auto en las inmediaciones de los puentes, sobre todo el Libre y el de Zaragoza, pasan a pie, agarran un Uber y vámonos al estadio, de regreso igual, se ahorran dos o tres horas, así se están preparando para hoy, sacando del ropero su casaca minera, preparando el pulmón para gritar, apoyar, lubricando la garganta para tomar el elixir del rey de los deportes.

Hay expectativa de los dos lados de la frontera, juarenses que esperan que su tribu se quite la jefatura de uno de sus más antiguos rivales, que desean que termine ya la sequía de campeonatos, que claman porque al igual que en Delicias y Parral se le dé oportunidad al pelotero local, los seguidores de los Indios, quieren cantar al final del partido: “Aquel amor”, su himno de batalla.

Mientras tanto los aficionados de la Cuarta Zona, de El Paso, Juárez, Chihuahua capital, checan la hora, algunos ya vienen en camino, quieren ser testigos del paso de la Furia Gris, tienen en su infinita esperanza regresar a Parral el domingo, se conoce de las fortalezas del enemigo deportivo y al menos aspiran a una victoria, si caen las dos en patio ajeno, no se van a enojar.

Así son las horas, los minutos de espera acá en El Paso, en Juárez, los dos contendientes velando armas.

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